martes, 25 de septiembre de 2012

PALOMERAS DEL FLUMEN

Ayer por la tarde, después de currar los que curran, estuvimos en uno de esos lugares mágicos y míticos de la geografía pirenaica. De esos que, a la majestuosidad del paisaje, o precisamente por eso, se unen leyendas, historia y actividades deportivas extraordinarias en un paraje sin igual. Este lugar es equiparable, sin duda, a lugares tan simbólicos como la Brecha de Rolando, Monte Perdido o el Aneto, por nombrar algunos.
Como creo que el paraje lo merece (y por sugerencias de mis colegas que me dicen que últimamente se me está yendo un poco la pinza) voy a intentar describir la actividad y el lugar sin recurrir a palabras malsonantes, expresiones procaces y sin mentar a Soraya y a la madre que la pa...¡Huy!, perdón. A ver si lo se hacer. Ejem....



Peña Sen, a la izquierda y Peña de Men a la derecha. Entre ambas se aprecia la sombra del Fraile

El río Flumen visto desde la Peña de Sen

El Salto de Roldán, portal ciclópeo bajo el que circula el río Flumen antes de entrar en la llanura de Huesca, lo constituyen tres enormes monolitos de conglomerado formados en el Oligoceno superior y el Mioceno (23 millones de años, día arriba, día abajo) a partir de sedimentos deltáicos exhumados con posterioridad por erosión diferencial. Los tres tienen nombre. Vistos desde la Hoya de Huesca/Plana de Uesca el de la izquierda es la Peña de Sen (Llamada también Peña de San Miguel por haber una ermita dedicada a éste santo de la que quedan menguados restos) Entre los dos más visibles hay una aguja llamada tradicionalmente "El Fraile" y la de la derecha es la Peña de Amán o de Men (No deja de ser curioso que el topónimo "Men" signifique "Piedra" en lengua indoeuropea, como Menhir = Men "Piedra" Hir "hincada, clavada"). Entre ellas circula constreñido entre calizas, areniscas y conglomerados, el río Flumen (Topónimo reiterativo, Flumen en latín significa Río) que forma uno de los tramos de barranco más bonitos y con más compromiso de la Sierra de Guara. (Cotación según sistema francés V5 A IV III) No en vano, fue el último de los cauces principales que se abrieron, tras varios intentos infructuosos, por parte del GIE Peña Guara en 1982.
Históricamente el lugar es interesantísimo. Se tiene constancia de la presencia de dos baluartes defensivos musulmanes conquistados por el Conde Sancho (hijo del que fuera conde Galindo II Aznárez, vasallo del rey de Pamplona Sancho Garcés) en torno al 940 aunque los restos del conjunto Religioso militar datan de tiempos del rey Sancho Ramírez (1043-1094)

En primer plano la torre, al fondo, la iglesia.
 El conjunto aludido consiste en los restos de una iglesia con ábside semicircular y nave rectangular y los de una torre cuadrada. Además, se pueden apreciar aljibes y algún tramo de muro defensivo, además de los restos de la ermita de San Miguel, situada a poniente en una cornisa en un nivel inferior. El tímpano de esta iglesia, con crismón de tipo oscense según clasificación de Matarredona-Olañeta fue trasladado en fecha indeterminada a la puerta del cementerio de Santolaria.
Pero es en el estrato antropológico y etnológico donde el espacio al que nos referimos muestra todo su explendor. Varias son las leyendas que orbitan entorno a él y a las que nos vamos a referir sucintamente. Para empezar el topónimo del conjunto, Salto de Roldán, alude a una leyenda según la cual Roldán, caballero franco paladín y sobrino de Carlomagno, cuando se batía en retira tras el fracasado intento de conquistar Zaragoza en el año 780. Esta retirada y el posterior debacle del ejército Franco por parte de indígenas pirenaicos en Roncesvalles (según la leyenda) o en la Selva de Oza (según la historiografía, la arqueología y las últimas investigaciones) dieron lugar a la Chansón de Roland, poema épico escrito en francés antiguo en torno al 1060, día arriba, día abajo. Bueno, pues según la leyenda, decía, Roldán huyendo de sus perseguidores llegó a la cima de la Peña de Men. Acorraldo, espoleó a su montura (de nombre Veillantif) que dió un gigantesco salto para ir a parar a la peña de Sen donde, todavía hoy, se pueden ver las huellas de sus herraduras. Otras versiones aseguran que no fue Rolando si no San Martín el que salto (esta vez de la de Sen a la de Men) en su camino al monasterio (ahora ermita) de San Martín de la Bal d'Onsera. Otra leyenda arquetípica y recurrente en determinados accidentes geográficos, (se repite también en Riglos, por ejemplo) es la existencia de una "Mora" gigantesca que, con un pie en la peña de Men y otro en la de Sen, "filaba" con huso y rueca y se mojaba los dedos en el Flumen para facilitar su trabajo. Otra leyenda, interesantísima desde un punto de vista antropológico, cuenta que en la abandonada población de Sagarillo, aguas abajo del desfiladero, había una cofradía de hombres encargados de disparar bolas de cera bendecida hacia el río con la creencia de que así, salvarían las almas de los muertos que iban al purgatorio precisamente por el fondo del barranco....
¿Porqué os estoy contando esto? Pues porque ayer bajamos las Palomeras del Flumen, dicen que uno de los barrancos más difíciles de Guara. Para bajar por ese agujero hay que esperar a que la pertinaz sequía haga su trabajo y, a final de verano como estamos, es el momento ideal para disfrutar del paisaje sin sustos ni sobresaltos. Pese a que se hace corto, disfrutamos como gorrinos en un maizal. Y otra cosa, no se si tendréis intención de hacerlo y habréis leído reseñas y demás. En todas pone que el retorno es penoso por la vegetación punchuda, fundamentalmente coscoja (Quercus coccifera) quercínea de porte achaparrado, hojas peremnes y floración anemófila que...bueno, a lo que iba. Que lo chungo no está a la vuelta ya que, el porte de estas simpáticas plantas, solo te llega hasta la rodilla y el típico peeling guarensis afecta, como mucho, a la zona isquiotibial e inferiores. Lo malo es el acceso a la garganta donde estos arbolitos, seguramente por estar en orientación norte, han alcanzado portes considerables y la exfoliación te alcanza, si te descuidas, a la zona deltoidal y subclavia.
Hala pues...

6 comentarios:

silvia dijo...

Hola!
Pues en principio tenemos intención de hacerlo el primer finde de octubre. Le tenemos muchas ganas!
Supongo que el caudal es bajo con lo poco que ha llovido, no?
Muy agradecidos por toda la información que nos das de la zona, pero precisamente porque de vez en cuando se te va la pinza seguimos tu blog, así que no cambies.
Este finde vamos a estar por tu magnífico valle, si vas a salir al monte y quieres compañía nosotros estaríamos encantados.
Saludossss.

J. M. N. dijo...

Hola Silvia!
Pues no se cuánto habrá llovido allá en Guara pero aquí ha caído la del pulpo. El día que lo bajamos (lunes) no había ningún problema pero me imagino que algo más de agua llevará y allí me da a mí que un poco es mucho...no se evaluarlo vosotros.
Este finde dan malo el sábado y bueno el domingo. Tenía intención de ir a Sobrepuerto otra vez. Tengo que hacer un trabajo por ahí. Por arriba ha nevado, no se cuanto pero ayer a menos de 2000 m. estaba todo blanco.
Si os apetece ir a ver pueblos abandonados me lo decís.
Saludetes...

Pirene dijo...

JAJAJA!!! ojalá se te siga yendo la pinza todo lo que haga falta, que me lo paso muy bien con tus entradas.

Nunca me he atrevido a bajar las palomeras ¡me da mieditooooolll!, pero la peña Man es lugar de continua peregrinación mía. ¡Amos! que con cualquier excusa y a poco rato que tenga, allí que me encaramo.

Es un valor seguro el Salto Roldán para llevar a gente de fuera que siempre flipan con su belleza y ya cuando les cuentas la leyenda se derriten.

Para alargar la leyenda, dicen por ahí que Roldán tenía una espada que se llamaba Durandel (o algo así) y que cuando le dieron captura la tiró al aire y abrió la brecha del Roland. Todo esto suponiendo que se tratara del mismo señor. No se nos olvide que yo en esto de la historia, leyendas y demás me despisto con facilidad.

Ala que me enrollo, que la foto del barranco preciosa oyes.

Chau!

J. M. N. dijo...

Pirene, si Roland, Rolando, Orlando o Roldán no hubiera existido (que puede que no lo hiciera de verdad) habría que inventarlo. Anda que no ha dado juego desde Navarra hasta Cataluña y por supuesto en Francia. Si, conocía la continuación de la leyenda pero me cansaba ya de darle a la tecla, por eso no lo puse. Y que en el escudo de tu pueblo...perdón, ciudad, en el ángulo superior izquierdo, esas dos puntas que hay también simbolizan las peñas estas. Independientemente de todo eso, sí, es un lugar precioso para impresionar a las visitas.
Lo de las Palomeras...pa cuando seas mayor y ya te dé igual todo aunque te advierto que eso es como todo, tanto miedo, tanto miedo y luego se queda en ná. (Al menos a finales de septiembre, no me querría ver yo allí cuando abran Cifuens pa regar los boniatos y nabos de la Plana de Uesca)
Chau, compañera

David Lozano Muñoz dijo...

Espléndido, J.M.N. tanto el desdenso de ese espectacular recorrido hacia el purgatorio como la descripción y el encuadre antropológico-legendario con que nos haces orgasmar en cada entrada (so toribio!).
Ese deambular de tu alma por salvajes parajes y ese espíritu aventurero que con toda seguridad te acompaña desde los albores de la vida en el planeta, hace tiempo ya que te hacen merecedor morador de los paraísos a los que con infinita generosidad nos transportas...nos conduces como el hermano mayor de la montaña al que alude Gaston Rebuffat en "l'apprenti montagnard". Gracias

J. M. N. dijo...

Joder, David...pues no aspiro yo a tanto cuando me pongo a escribir. Con que paséis un buen rato y os sirva como motivación para ir al sitio en cuestión me vale.
De todas formas gracias...creo que hoy he crecido un palmo.